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Qué boleta el abuso del BlackBerry
Autor: AGUSTINA EMILIA 05/27/2010

Para una usuaria la moda de estos teléfonos inteligentes dejó de ser chévere y se convirtió en dependencia
Fotos: Creative Commons: http://www.flickr.com/photos/evelynishere/3461088894/ http://www.flickr.com/photos/maionese_paty/3640747603/

Antes que nada debo decir que soy fanática de la tecnología, me encanta saber que nuevo gadget aparece, qué nueva aplicación, qué nueva red. Pero el abuso de los BlackBerry ya es la tapa

Hace unos días una compañía celular sacó un comercial en el que un muchachito “play” se quejaba con su “papi” porque todo el mundo tenía un teléfono inteligente y entonces dejaría de ser exclusivo. La campaña, además de ser supremamente fastidiosa por el tono de la voz del protagonista, fue una predicción de lo que ahora está sucediendo.

Anoche salí con unos amigos y, la verdad, es increíble ver el nivel de dependencia a estos teléfonos. Si alguien tiene buena memoria, los BlackBerry les recordarán a los tamagotchis sonando cada 3 minutos para que los alimenten. Es insoportable ver a tantas personas reunidas mirando sus aparatos sin saber cuál de todos suena y dejando las conversaciones a medias porque tienen que responder el chat.

La cosa sólo es más insoportable porque mientras teclean desenfrenadamente, asienten como si entendieran lo que uno les está diciendo, cuando la verdad es que están metidos entre sus teléfonos mirando el último comentario que les dejaron en Facebook. Deberían aprovechar que tienen Internet móvil para descargar un ebook de la Urbanidad de Carreño.

Y la cosa es aún peor tratándose de reuniones grupales en las que el 80% de los participantes tienen uno de estos aparatos, porque para desgracia de quienes querían ser exclusivos teniendo uno, el niño play del comercial tenía razón. El BlackBerry es la nueva flecha y tener un Pin es lo más democrático del mundo, porque la gente usa BB chat tanto en las busetas de Servicio Ejecutivo como en sus Mercedes.

Yo soy de esas personas que revisa el correo electrónico apenas me levanto y muchas veces durante el día hasta que llega la hora de dormir, pero la idea es que el correo espere a que yo lo lea, no que me persiga, me suene, me vibre o me alumbre para que lo vea.

Esa dependencia me tiene harta. Búsquense una vida y si no encuentran descárguenla por Ares, pero ya es suficiente de esa cantidad de aparatos de colores (porque además usan unos forros de colores bastante llamativos) pululando y chillando por todos lados y a toda hora.

Claro que, a fin de cuentas, me seguiré quejando y nada cambiará, si ni siquiera han aprendido a apagar el celular antes de entrar a cine, mucho menos dejarán de interrumpir una charla porque el teléfono les avisa que les hicieron un reply en Twitter.