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Las frases típicas para terminar una relación
03/05/2010

Te tenemos un compendio de algunas joyas de las rupturas, para que no te tomen por sorpresa o siempre tengas algo que decir

Terminarle a alguien es una tarea casi tan difícil como pedirle el cuadre. Sea porque hay cariño o porque nadie quiere pasar por desalmado, hay frases que se han vuelto típicas para hacer que el golpe del abandono sea, aparentemente, menos duro. La parte mala del cuento es que no todas las veces el sedante funciona, porque terminada es terminada y la tusa casi siempre es un asunto seguro.

Estas son las frases más típicas para romper una relación:

La advertencia:
“Tenemos que hablar”. Este es el principio de todo. Cada vez que escuches estas palabras salir de la boca de alguien sólo puede significar que viene algo que seguro no te va a gustar. Sería absurdo pensar que alguien diga “Tenemos que hablar: Me he dado cuenta de repente de que eres el amor de mi vida y quiero que te cases conmigo”. O en un caso menos optimista “Tenemos que hablar: ¿pedimos comida china?”

Las consideradas:
“Yo te quiero mucho, pero...” Un “pero” nunca es una buena señal. Después de esta palabrita de dos sílabas se puede desencadenar todo un discurso destinado a arruinar cualquier ilusión y destruir cualquier rastro de optimismo frente a la relación. Otra de las modalidades de esta ruptura es “No te quiero hacer daño, pero...”. De todas maneras se agradece el intento de tacto por romperle a uno el corazón con delicadeza.

Las de telenovela:
“Mi familia nunca lo aceptaría” y “Es que nuestro amor es imposible” Frase inspirada en el clásico tema de la relación tormentosa entre dos hermanos separados al nacer, o entre una hombre de la aristocracia y una chica de barrio. En la vida real, se utiliza en casos en los que es mejor culpar a otras personas o a circunstancias inventadas, en lugar de asumir la responsabilidad. Sería mejor escuchar la frase contundente “Oye, ya no quiero estar más contigo”

Las engañosas:
“Démonos un tiempo”, “Vamos demasiado rápido”, “Acabo de salir de una relación y no estoy preparado para empezar otra”, “Creo que seríamos muy buenos como amigos” y “En este momento yo no quiero novio(a)”. La mejor respuesta que puede haber aquí es “¡¿A quién tratas de engañar?!” Esas son cosas que cualquiera debería pensar antes de metérsele a uno al rancho. Los “tiempos” terminan por convertirse en una eternidad definitiva y la rapidez se transforma en una desaceleración que termina llevando la velocidad de la relación a 0.


Las halagadoras:
“No eres tú, soy yo” y “Te mereces a alguien mejor, tú eres demasiado para mí”. Estas son las reinas de todas las terminadas. Habría que encontrar a la persona a la que se le ocurrió, seguramente hace siglos, que exaltar las cualidades del otro lo va a hacer sentir mejor al momento de terminarle. A este sabio jamás se le ocurrió pensar en las terribles consecuencias que tiene poner a alguien en un pedestal y luego destruirlo. Es casi tan contradictorio como hacerle un monumento a la basura por el bien que le hace al planeta.

La inconclusa
“Creo que podemos ver a otras personas y luego volver a hablar” y “Algún día seguro nos encontraremos de nuevo y esto funcionará”. Es la típica que alguien adopta para darse un gustico o una cana al aire sin sentirse culpable. Esta la suelen aplicar los cobardes que no quieren perder su relación estable y tampoco son capaces de terminar del todo y arriesgarse a vivir la aventura que quieren sin comprometer el corazón del otro.

Sea cual sea la posición en la que estés, verdugo o víctima, ahora ya sabes qué decir cuando quieres terminar o cuando el monstruo de la tusa se te viene encima. También recuerda que decir “Esto no funciona, mejor terminemos” siempre es una opción muy válida.