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“Espero que sean tan eficientes como en el caso del hijo de Uribe”
03/12/2010

Felipe Zuleta habló con Blog sobre el caso de los jóvenes de Arauca difamados en un grupo de Facebook
Foto: Cortesía Felipe Zuleta

¿De qué manera los jóvenes de Arauca sufrieron violación a su intimidad?

Todo ocurrió pasadas las fiestas de fin de año, una o unas personas crearon un grupo en Facebook titulado “estas son las loquitas de Arauca” y comenzaron tomar fotografías de las personas que ellos consideraban eran gays. Esas fotos las anexaron a la página bajo este título. En la página de internet aseguraban que muchos de estos jóvenes eran portadores de VIH, que tenían miles de enfermedades, cosa que es completamente falsa.

Esta publicación comenzó a rodar por internet, afectando seriamente la intimidad, el derecho al buen nombre e injuriando a estos jóvenes. En este grupo incluso hay tres menores de edad.

Muchas de las familias de las personas afectadas, no conocían sobre la condición sexual de sus hermanos e hijos, además usted entenderá lo que significa quedar expuesto en una región que por años ha estado bajo la influencia de los diferentes grupos armados y en donde se ha aplicado la mal llamada “limpieza social”.

Los jóvenes mayores de edad, que fueron víctimas, asumieron en una actitud valiente la denuncia de estos hechos.

Sin embargo, esta denuncia ante las autoridades cayó en oídos sordos, pues no hicieron nada para detener o buscar al responsable o responsables de estos hechos.

¿Ha habido alguna respuesta de la Fiscalía a la denuncia?

Recibí una comunicación luego de mi carta el pasado 2 de marzo, donde le exigía una investigación como lo hicieron con el caso de Jerónimo Uribe, hijo del presidente, pues en Colombia no deben existir ciudadanos de primera y de segunda.

En la carta, el Fiscal General de la Nación, Guillermo Mendoza Diago, me indica que ordenó una comisión especial para investigar los hechos. Espero que sean tan eficientes como lo hicieron con el hijo del presidente Uribe, en donde incluso acudieron al FBI.

¿Qué puede hacer la ciudadanía para apoyar a las personas afectadas por este grupo en la red social?

En principio informarse sobre lo que significa ser homosexual o tener una preferencia sexual diferente; aunque parezca increíble, aún existen personas que lo consideran una enfermedad y se escandalizan. La educación es parte fundamental para acabar con la discriminación y hablo de una educación científica basada en argumentos comprobados y sólidos, no en especulaciones traídas casi siempre de los atrios de las iglesias. En Colombia no debe convertirse en Ley lo que para la iglesia es pecado.

¿En qué situación se encuentran ellos hoy? ¿Corren algún peligro?

Algunos de los jóvenes salieron de la región, hace varios años se conocieron casos concretos de asesinatos de hombres y mujeres cuya única motivación era la homofobia. Otros jóvenes viven un verdadero infierno, fueron golpeados brutalmente por sus padres y hoy están escondidos o internados en “sitios especiales”. Incluso uno de los padres agredió físicamente a uno de los jóvenes por ser el novio de su hijo acusándolo de pervertido.

Todo esto además de la estigmatización y el permanente señalamiento.

¿Cuál es el camino a seguir para la protección de estos jóvenes?

Es importante que este caso no quede en la impunidad, por eso tome parte y oficié al Fiscal General, además en el caso de los menores debe existir un acompañamiento de Bienestar Familiar. Hasta ahora esa entidad no se ha pronunciado al respecto.

¿Cómo ve la situación de Derechos Humanos para las personas de la comunidad LGBT en Colombia?

A la comunidad LGBT le han negado los derechos que consagra la constitución para cualquier ciudadano, no es verdad que exista igualdad, tampoco que las autoridades se tomen en serio el tema de la protección. En Bogotá existe un grupo de la policía exclusivamente para proteger a los miembros de la comunidad, pero sólo se ve en las calles de Chapinero cuando una cámara de televisión está presente. Hacen un show mediático y luego se van. Los crímenes y robos a la salida de los bares gay son constantes y nadie hace nada.

También en Bogotá se han conocido casos de asesinatos por homofobia y persecución a travestis, ataques a lesbianas, además de despidos en empresas. Yo pregunto ¿si esto ocurre en Bogotá, la supuesta “ciudad de los derechos”, según su alcalde, que se puede esperar en el resto de Colombia?

¿Qué derecho puede tener un miembro de esta comunidad en Lloró Chocó, o en la Hormiga, Putumayo?

¿Cree que el país está en un buen camino para llegar a la aceptación de la diversidad?

Pese al panorama, hay personas e instituciones valerosas. La Corte Constitucional ha dado grandes pasos para hacer respetar los derechos; sin embargo, si no se le ponen dientes a las normas, se quedarán en el papel.

También algunos senadores han presentado el proyecto de Ley que entregaba beneficios jurídicos y sociales a las parejas homosexuales, pero han fracasado en su intento. Creo firmemente que ya es hora que escribamos nuestras propias leyes, que tengamos una representación digna de una gran comunidad. Por ello, impulsaré y defenderé con todas mis fuerzas una Ley que nos proteja.

¿Qué le diría a las personas que todavía sienten rechazo por temas como el matrimonio de parejas del mismo sexo?

Yo tengo el privilegio de haberme casado con otro hombre en Canadá y a nadie le hice daño con eso, la vida de los demás no se alteró. Mis vecinos y amigos continuaron con su cotidianidad ¿Qué les hace pensar que si dos mujeres o dos hombres se casan los va a afectar en algo? Eso hace parte del círculo íntimo de dos seres humanos que a nadie más debe interesar.

¿Qué mensaje tiene para los jóvenes que tienen miedo de aceptar la diversidad sexual?

Cuando acepté personal y socialmente mi condición de homosexual, pensé que se me vendría el mundo encima. Sabía que en otros países y otras sociedades ser homosexual no era ni mucho menos una vergüenza, y ni siquiera un estigma. La asociación de Psiquiatras Americanos, por ejemplo, había dejado de considerar esta inclinación como "caso siquiátrico". Daba temor. Pero no pasó nada. Mi familia, amigos y compañeros de trabajo se solidarizaron sin problemas y empezaron incluso a verme con más respeto.

No soy homosexual vergonzante, por el contrario me siento orgulloso de pertenecer a un grupo de ciudadanos, hombres y mujeres, que lideran muchas de las actividades de la vida nacional, especialmente en las aéreas de la sensibilidad humana. Por eso considero que aceptar la diversidad es parte del respeto al otro, que parte del respeto a sí mismo.

Lee aquí el testimonio de uno de los jóvenes de Arauca.