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El amor en los tiempos de Facebook
07/24/2009
Cómo levantarse a alguien sin necesidad de salir de su casa
En realidad Facebook es muy útil para conseguir novio o novia. Una relación todavía puede comenzar cruzando miradas en una fiesta, pero antes de pedir el teléfono a uno lo añaden en Facebook. Foto: Mezon/ Creative Commons
Mariana Ramírez estuvo saliendo con su novio durante 8 meses, los dos se conocieron en una fiesta en la Universidad de Pittsburg. La química fue instantánea y el noviazgo iba bien hasta que Ramírez se metió a Facebook y se dio cuenta que su novio había cambiado el status de su relación a “soltero”.
¡A Mariana le habían terminado por Facebook! Entonces cambio su status a soltera también y enseguida recibió mensajes como ¿estás bien? ¿Qué paso? Y pronto encontró que alguien nuevo le estaba cayendo, todo sin tener que salir de su casa.
Hasta hace poco la idea de un cyber-romance habría parecido una cosa de nerdos y un poco patética. Es decir, esa gente que se metía a internet a buscar pareja nos parecían perdedores que no eran capaces de conseguirse un novio en la vida real. Hoy la técnica es tan popular que si siguiéramos pensando que levantar por Facebook es patético, tendríamos que decir que TODOS somos una manada de perdedores.
En realidad Facebook es muy útil para conseguir novio o novia. Una relación todavía puede comenzar cruzando miradas en una fiesta, pero antes de pedir el teléfono a uno lo añaden en Facebook. La cosa funciona más o menos así:
1. Primer contacto. Vemos al prospecto en una fiesta y nos cae bien. Es muy boleta ir a hablarle toda la noche, así que mejor que lo presenten y uno advierte “aaay te voy a añadir en Facebook J”. Esto tiene una variante, tal vez el primer contacto es viendo la foto del avatar, o el comment que hizo en la página de otro amigo. Uno lo añade ni corto ni perezoso porque igual añadir a alguien puede significar “algo” o “nada”.
2. Te aceptan. Entonces uno mira las fotos, los intereses, quien le escribe en su wall a ver si alguien también le está cayendo, en fin. Aquí uno puede decidir si la cosa es viable, si uno es compatible con el susodicho o no. ¿Hay intereses comunes? ¿Amigos? Entonces uno le comenta alguna foto, o le deja un mensajito en el Wall.
3. L e contestan el mensajito. O no lo contestan y entonces uno ya sabe que paila. Si contestan uno se atreve a conversarle por el Facebook chat y si ahí hay química uno hasta de pronto lo/a añade a Twitter.
4. Más adelante uno le podría mandar un mail, algo bien casual, mira tal cosa que es chévere, o algo así. Si a uno le dieron el mail personal ya tiene la mitad del terreno ganado.
5. El mail personal sirve para cruzar teléfonos. ¡Pero no vaya a llamar! Mejor mandar unos mensajitos de texto coquetos a ver si responde.
6. Si la cosa se pone buena con los mensajitos, uno llama. Entonces tal vez charla un rato y ya puede plantearse la posibilidad de verse en persona.
7. Si se ven en persona hay que buscar un plan que cumpla con intereses comunes. La cerveza es un interés común universal, así que eso estaría muy bien.
8. De aquí en adelante ya todo depende de su pericia en persona, pero al menos ya todo el procesos de “conocerlo/a y saber qué le gusta” está resuelto, y lo más probable es que ya usted sepa si le “copian” o no.
En realidad lo bueno de los medios virtuales es que uno puede hacer un poco menos el oso e ir a la segura. Los pasos previos son tan casuales que uno puede escapar en cualquier momento, y eso, para nuestra generación gallina, es una ventaja maravillosa.
Pero ten en cuenta que en Facebook también hay modales que respetar, mira este video sobre las conductas en esta red social: