Echa tu cuento
La importancia de la educación
Juan Ballestas
¿El desarrollo del país y la educación tienen que ir de la mano? Echa tu cuento.

Foto: laexpedicion.blogspot.com
El 20 de julio comienza la nueva legislatura en el Senado. Uno de los temas en los que estará más enfocada será la discusión del proyecto de reforma a la educación superior (Ley 30 de 1992). En este espacio ya me he mostrado en desacuerdo con ese proyecto y con la manera en que concibe a la educación. No obstante, y en aras de mostrar la importancia del debate, valdría la pena abordar la discusión teniendo en cuenta otros elementos.
El lugar que le dé una sociedad a la educación es determinante a la hora de que esa sociedad se desarrolle, sea más equitativa, más justa y más avanzada. El vínculo entre educación y desarrollo es consabido, pero esto no tiene efecto, la educación sigue estando relegada de la discusión nacional. El Proyecto de reforma peca en varios aspectos; quiero centrarme brevemente en dos. Primero la regionalización de la alta calidad, y segundo, la relación entre la educación superior y la educación básica y media. Estos aspectos son fundamentales para entender el rol de la educación en la construcción de una sociedad más equitativa.
El proyecto de reforma no tiene un compromiso real con la regionalización de la alta calidad; no es claro en la manera en que planea fomentarla. Sólo propone darle partidas presupuestales extras a las Instituciones que tengan en cuenta ese proyecto. Que la alta calidad en educación se centre en las ciudades es problemático en la medida en que impide que en las regiones haya acceso inmediato a educación de alta calidad y enfocada en dinámicas particulares de cada región.
En la periferia del país sólo estudian los que entran a las pocas, y cada vez más pobres, instituciones públicas, o los que tienen para pagar universidad privada en el interior del país o en las ciudades capitales. Que esa brecha entre los que reciben una educación de alta calidad en el interior, y los que no, en la periferia, se vaya volviendo cada vez más amplia obstaculiza la descentralización del conocimiento (y de paso, también de la innovación y la investigación). Es bueno recordar que la descentralización, como manera de organizar las responsabilidades del Estado, incluyendo la educación, era uno de los objetivos originales de la Constitución del 91.
Por otro lado, no deja de ser problemático que este proyecto de reforma (al igual que el original) siga considerando a la educación básica y media, y a la superior, como islas separadas. Como piñones que giran solos y aislados. Esto desconoce que el proceso por el cual se educa a una persona es algo constante y permanente que va desde la primaria hasta sus estudios universitarios. Es paradójico que se piense en un proyecto de reforma a la educación superior, sin tener en cuenta la paupérrima legislación que rodea la educación básica y media. Puede que la cobertura se haya aumentado en los últimos años, pero no ha sido así con la calidad. Los colegios públicos son cada vez más malos (y cada vez más estigmatizados), mientras que la educación básica y media privada puntea los estándares de calidad, pero educando a una élite económica muy reducida.
Es una permanente fábrica de inequidad que un sistema educativo propicie que sólo un sector de la sociedad (el que se lo puede costear) tenga acceso a educación de alta calidad. A la hora del ingreso a las universidades esto se evidencia; no son los estudiantes de colegios privados los que tienen que acudir a institutos técnicos mediocres y a universidades de garaje para poder conseguir un cuestionable título. Esta realidad tiene ecos en la profunda y creciente desigualdad entre las clases sociales de un país. Ya no es suficiente con que una élite tenga el capital económico, cada vez más van adquiriendo absoluto dominio sobre el capital cultural. Reformar el sistema de educación colombiano de a pedazos, y no como una estructura completa, será siempre un primer obstáculo a la hora de pensar en un sistema de educación más equitativo y de alta calidad.
El proyecto que comenzará a cursar el 20 de julio no tiene en cuenta ninguno de los dos elementos anteriormente mencionados. Como dije, deja la regionalización a un lado, y habla de fomentar la equidad y calidad en la educación superior, sin tener en cuenta la mediocre legislación y financiación que rodea a la educación básica y media.
Apunta de curitas no se sana nadie. Mucho menos cuando la curita se pone en la cabeza, y las piernas están rotas. La educación es una sola escalera, y sus distintos niveles escalones de esa misma escalera. Algo que nuestros legisladores parecen ignorar por completo.