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Los juegos que ya no juegan los niños

Blog.com.co recuerda esos juegos clásicos con los que muchos nos divertimos mientras crecíamos ¿Te acuerdas de alguno de estos?

Los juegos que ya no juegan los niños. Los juegos que ya no juegan los niños - Foto: Sxc.hu

Los juegos que ya no juegan los niños - Foto: Sxc.hu

El tiempo pasa y muchas de las costumbres, juegos y diversiones con las que crecimos fueron quedando atrás, ya sea por el cambio de generación, el mismo tiempo o por las nuevas tecnologías. Por eso, esta semana recordamos 15 juegos clásicos que seguramente te harán viajar al pasado.

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La botella (Pico de botella)

Como olvidar este juego. ¿Se acuerdan cuando uno tomaba una botella, fuera de lo que fuera, para jugar con un grupo de amigos y amigas a la verdad o se atreve?, que épocas aquellas en que el juego resultaba con un inocente beso de una niña que a uno le gustara o tal vez de una que no.

Tin Tin Corre Corre

El Tin Tin Corre Corre molestó a más de un vecino, más de una abuela y más de un padre de familia, sin embargo, no había mejor momento para uno de niño que cuando veíamos salir a la gente a abrir la puerta y no encontraban a nadie parado ¡Qué sensación!, claro que no faltaba el que pegaba el timbre con un chicle para que el timbre se quemara ¿o no?

Escondidas americanas

De 10 en 10, de 20 en 20, de 50 en 50 o de 100 en 100, no importaba la cifra, lo único que uno quería era terminar de contar para salir a buscar a los amigos de la cuadra, del conjunto o de la unidad, eso sí, sin alejarse mucho de la base, porque no faltaba el vivo que salvara patria por él y por todos sus amigos.

Yermis

Ya fuera con tapas de gaseosa o cerveza, el Yermis será siempre uno de esos juegos que nunca olvidaremos. Todo empezaba consiguiendo las tapas, que de manera muy amable casi siempre eran aportadas por el señor de la tienda de la esquina; luego repartir equipos, conseguir las tablas para protegerse, decidir quién lanzaba primero la pelota y, cuando caían las tapas, correr como loco tratando de esquivar los pelotazos. Además, como olvidar esos minutos de tensión mientras el equipo trataba de armar la torre de tapas para así poder gritar ¡Yermis!

Rejito quemado

Creo que algunos todavía recordamos esos correazos que recibíamos o dábamos mientras jugábamos rejito quemado. Como olvidar este juego de adrenalina pura, que hacía parecer a la más intrépida montaña rusa como un cuento de niños, si no nos creen, simplemente los invitamos a recordar la sensación que atravesaba nuestros cuerpos cuando el amigo, caspa por lo general, que estaba a tu lado, encontraba el rejo antes que tú. Una mención especial a los padres de familia porque gracias a sus cinturones pudimos pasar muchas tardes de diversión.

Tarro

Este juego no hubiera sido el mismo sin el patrocinio del tarro grande de leche Klim; como olvidar ese tosco, grande, y amarillo empaque que por lo general provenía de algún infante de la familia que lo acaba de dejar vacío. Este juego encontró la forma de hacer útil un tarro que, por lo general, resultaba siendo el embase de las mezclas de pintura cuando se arreglaba la casa.

Ponchados

Hay que decir que este juego nunca habría sido el mismo sin la famosa pelota de letras azul que perfectamente le podía quedar tatuada a uno en un brazo luego de recibir un pelotazo. Este juego consistía en que se elegían a los dos ponchadores luego de un cerrado y apretado pica y pala, para después poner a un grupo de gente en el centro de un círculo, es decir, entre la mitad de los dos verdugos, quienes empezaban a lanzar la pelota para tratar de pegarle a alguna de las personas que estaban en el medio.

La Lleva

Aunque era un juego de nunca acabar, “La Lleva” fue uno de los más populares en el descanso del colegio y consistía en que si tu eras “La Lleva” debías perseguir a tus amigos hasta que tocarás a uno, para que este se convirtiera en el nuevo perseguidor y así sucesivamente hasta que se cansaran de correr o sonara el timbre para volver a clases.

Piquis

Nada mejor que un buen partido de Piquis en el descanso o con los amigos del barrio. Como no recordar este juego que hacía que uno caminara para todo lado con una bolsa llena de bolitas de cristal de todos los colores y tamaños. Este juego consistía en enfrentarse en un cúmulo de tierra o arena frente a tus amigos por el dominio de estas esferas, por lo general si tirabas y tu bola tocaba de primera mano a la de un rival, la hacías tuya.

Existían varias clases de bolas Piquis: las normales, las maras y las potas, las normales por lo general se conseguían en dos tamaños: el primero de un centímetro y medio; el segundo eran las mini que no medían más de medio cm. Otras eran las maras que estaban hechas como de cerámica y venían de muchos colores. Las potas eran las más grandes y poderosas. Sin embargo no faltaba uno que otro tramposo que le sacaba los rodamientos a la popular “cicla” para tener las canicas de acero.

Mete gol tapa

El fútbol también tuvo su espacio en los juegos populares; el Mete gol tapa, por lo general, enfrentaba a varios equipos en pareja que en un marco, llamase portón de la casa, buscaban evitar a toda costa que les anotaran un gol ya fuera en tiros libres o en disputa del balón con dos o muchos más rivales.

Antes de empezar se pactaban las reglas del juego, como el arquero movible, sin mano negra, gol en el área no vale (el área generalmente era demarcada con una piedra que escribía como una tiza), y como olvidar la frase: “el que sale come papas” que significa lo siguiente:

“El que sale come papas”: Esta frase de barrio hace referencia a que si tu eras arquero y te hacían un gol podías tomar el balón en la jugada inmediatamente siguiente y anotar el tanto que te devolvería el puesto de arquero, sin necesidad de esperar a que el nuevo portero se acomodara.

“El que sale no come papas”: Con esta regla pasa todo lo contrario, cuando te anotaban un gol deberías esperar el saque del nuevo arquero y que el balón estuviera en disputa para anotar un gol para hacerte de nuevo con el control del arco.

“Cuca patada”

Es el segundo juego que utilizaba el fútbol como excusa para pasar un buen rato. Las reglas de este eran fáciles, si dejabas que el balón o pelota pasara por el medio de tus piernas, tus “amigos” se encarnizaban en una lluvia de patadas hacia tu zona posterior hasta que tu tocaras o llegaras a la base; esta se definía al principio del juego y por lo general se ubicaba bastante lejos del lugar de la batalla futbolera.

Las reglas:

Definir la base. Por lo general era un poste.
No se vale saltar para evitar el túnel.
No vale la falsa alarma. Es decir, si acaso te daba por gritar “cuca” o “túnel” cuando no había pasado, recibías el mismo castigo de aquel que hubiera sido “ordeñado”.
No se valen golpes en las partes nobles.
El juego se acaba cuando físicamente no aguantes más patadas.

Chicle

Este juego es aun popular entre algunos niños, si lo recuerdan, seguramente les traerá muchos recuerdos cuando piensen en dos niños o niñas parados frente a frente con un gran caucho blanco que rodeaba los tobillos de ambos generando un circulo, mientras en la mitad, un tercer jugador saltaba haciendo piruetas y movimientos sin perder el equilibrio.

Saltar el lazo

Para jugar esto no había que ser un experto, lo que si había que tener era mucho cuidado, porque por lo general el que batía el lazo en el momento menos esperado decía: ¡licuadora! y si se acuerdan uno por lo general resultaba estrellado contra el piso luego de enredarse con la cuerda.

Bodoques

Si alguna vez tus padres dejaron pagando algún tubo de PVC sobrante de alguna reparación de la casa, encontrabas, de manera inmediata, un uso perfecto: la bodoquera. Este juguete infantil consistía en tomar el tubo, forrarlo con cinta aislante, para luego introducir en él pequeños proyectiles hechos con hojas de cuaderno; después los lanzabas con un fuerte pero seco soplido sobre ese personaje que querías molestar.

Nota: Seguramente te acuerdas que muchos utilizamos un tubo de hilo vacío para formar la mira.

Super Triumph

Si no llegaste a tener, conocer o ver por lo menos distinguir un Super Triumph durante tu infancia, seguramente no la tuviste. Este juego de cartas fue quizá el más popular entre los jóvenes de nuestra época y por lo general se conseguía en casi todas las cajas registradoras de los almacenes de cadena.

Este juego creado por RONDA, esa empresa que el símbolo era un leoncito amarillo, se encargó de amenizar el descanso de muchos estudiantes con frases como: “tres colores si la hay a la menor”, “dos colores a la mayor”, “cilindraje a la mayor, pido guerra si la hay”, o la guerra entre la hermosa carta del Super Triumph (la más poderosa del juego) y el recordado 1A.

Si crees que se nos escapó algún juego clásico que los niños ya no practican compártelo con nosotros en los comentarios o simplemente dejando tu recomendado en @RevistaBlog.

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